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viernes, 25 de noviembre de 2011
Esperando
Ansiamos esos momentos y días sin nombre, que caminábamos por el Parque Centenario en busca de algún libro viejo, o cuando pasábamos frente a esas casas inmensas de alguien adinerado y chiquitos en las puertas pedían para comer, recuerdo su silencio y su cara de que se moría de asco y vergüenza. Y ahora está allí, muriéndose de vergüenza y asco por las privaciones, por las violencias físicas, mentales y de todo tipo a la que las someten, por las vejaciones degradantes y sigue allí, tan digna y por sobre todo ESPERANDO…
Existencia
Aparecio con nuevos signos y señales
Con hondura
Como un fuego que atrevieza el rio
Existiendo
Soñando esperanzarse
Soñando esperanzarla
y con que no caigamos.bajo esta llluvia.
Sigamos...
Sueño con dueños de estancias
De barcos
Del todo que es la nada
De la extensión de nuestras vidas
Y los caminos que se angostan
La marcha peronista
Y con que podamos dar vuelta la hoja…
Niña Isabel
Llegaste un 18 de mayo, esa fecha pero hace mas de cien años, un anarquista llamado Ravachol arrojaba una bomba contra una sala de jueces.
El día en que naciste fue muy particular para mi, fui a ese hospital que no goza ni de las nuevas arquitecturas que buscan humanizar lo deshumanizado
Todo de dos colores, paredes blancas y delantales médicos color celestes, parecían tan fríos, tan anti nosotros. Y de golpe naciste.
Te sacaron de la sala de parto en brazos de una enfermera, ya tu carita ponía una disrupción con el ambiente, estabas muy colorada, se ve que habías tenido que hacer mucha fuerza. Pero no llorabas, ¿estarías cansada? Quizás.
Te miraba, desde lejos, me daba miedo acercarme, tus piernas regordeta me hacían sonreír, estabas tan pinina Isabel.
La partera te tenía tomada en brazos ahora, y hablaba y hablaba ¿Quién sabe de que? No importaba.
Tu papá te tomo en sus brazos, como abrazándote, tenia miedo, se notaba mucho, de lastimarte con sus brazos. Parecías tan frágil y tan fuerte a la vez.
Rápidamente te alejaron de nuestras miradas, creo que de las de tu madre también, te pusieron en eso que llaman incubadora, ni detrás de un vidrio pudimos verte. Después de muchas horas te llevaron bajo los calidos brazos de Nati, mi hermana, tu mamá.
Y poco después te volví a ver, estabas recuperando el colorcito que todos tenemos en la piel, estabas re contra despeinada.
Tu papá le pidió a la enfermera si te podía hacer los agujeritos para lo aros ¿Por qué lastimarte así? No hacían falta, estabas tan linda así. No quería que te lastimen.
No me opuse.
Vi en tus ojos el fuego de la fuerza, ojala pueda tomar de tu fuerza y hacerme todo puño para arrojarlo lleno de ira contra todos aquellos que hacen de este mundo todos los días algo peor, mas miserable.
Tomaremos de tu fuerza, para vivir con plenitud. Lo haremos tú y yo…
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