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viernes, 16 de septiembre de 2011

"Los hombres de bien no hablan de Derechos Humanos"

Esa consigna estaba escrita en un cuartel en el que permanecieron 9 tupamaros, entre ellos el actual presidente uruguayo “el Pepe” Mujica, encerrados durante casi 11 años en calidad de rehenes del Estado asesino, en condiciones de tortura absoluta y extrema: encapuchados, esposados,  hambrientos...... en fin encerrados durante 11 años, privados de la dulzura de la caricias de sus hijas en el rostro, privado de no poder acariciar a su hija en las pocas visitas que aceptaban, la cual pensaba  que su padre no tenia manos, puesto que las ocultaba debajo de la mesa para que no viera las llagas y cortes que habían provocado las esposas en sus muñecas.
De las palabras solidarias de aliento de los compañeros y de todo la cotidianeidad de la vida libre, la lluvia matinal golpeando el rostro, el viento seco del Uruguay que impedía abrir sus ojos y de toda la proyectualidad de una vida truncada por rejas y encierro.
Luego de mas de 30 años ocurridos esos hechos abro el diario y doy con la noticia de que soldados uruguayos violan a un joven haitiano, este recostado sobre el piso grita y soldados sujetándole su cuerpo se disponen a cometer la peor cobardía, mientras otros filman y ríen. Es el placer morboso de los ejércitos de todo el mundo, que ante todo desconocen el derecho a la vida. A los que no les valen cursos de derechos humanos, ni de humanismo, sino su total desaparición, vistan el color que vista, para fundar nuevas relaciones fundadas en el apoyo mutuo y fraternidad entre iguales.

A.A

jueves, 15 de septiembre de 2011

"La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo" E. Galeano

Chusmeando Wikipedia puedo encontrar que caridad es una de las "virtudes teologales" junto con la esperanza y la fe.
De acuerdo con el catecismo de la Iglesia católica "la caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios por sobre todas las cosas"

Imágenes de la hipocresía como pocas que siempre me molestó es la de la señora super concheta que participa de esas entidades filantrópicas que los de su clase gestionan para, desde sus alturas, "favorecer a los desfavorecidos". Aquella que sale de su misa y les da a los que acampan todas las noches (de la puerta para afuera) de la lujosa iglesia alguna que otra moneda, y advierte: "no se lo gaste en drogas", desde la tranquilidad que otorga saber cómo son las cosas: como siempre han sido.

La caridad, que -como la fe y la esperanza- aparece definida en los crucigramas y en algunos tratados como virtud, virtud que no tiene como protagonista al que la recibe sino al que la practica: valiente virtud!!
Soy caritativo porque, en el fondo, soy mejor que el mendigo: yo sé en qué se debe gastar el dinero; pero, sobre todo, sé cómo se gana, y el no. Practico la caridad porque soy así de generoso y encima gano el cielo.
La caridad no es un derecho del pobre, sino una gracia que el pudiente le concede mientras demuestra su buen corazón y al mismo tiempo marca el avismo insalvable de la diferencia social y garantiza que todo siga en el lugar que siempre estuvo.
Un rito rentabilísimo para quien lo realiza. Un sacaculpasdeclase muy usado.

A diferencia de la caridad, la solidaridad no presupone gracia ni bondad, sino compromiso.
Soy solidario porque considero que todos tenemos derecho a vivir dignamente y peleo porque todos nos veamos en iguales condiciones de lucha para arrancarle al Estado lo que es nuestro.
En un planteamiento solidario, todos estamos en la misma posición y todos nos reconocemos con intereses comunes y, por tanto, todos nos hacemos responsables de la solución de los conflictos con la convicción de que unidos asumimos los problemas del "otro" porque siempre son Nuestros problemas.
La solidaridad- la fraternitè de los revolucionarios- es una aspiración que, junto con las de la libertad y la igualdad, permite desintegrar las desigualdades sociales con el hilo de la Justicia. La solidaridad pretende ir más allá del parche coyuntural, ya que el solidario sabe ponerse en el lugar del otro y, por tanto, intenta que las soluciones partan del mismo pueblo consciente y organizado para que afecten la estructura del problema y tiendan a minimizar o eliminar su necesidad ulterior de ayuda.
Otra cosa (muy distinta) es que muchos entiendan a la solidaridad como la vieja caridad, incluidas ONGs, un techo para mi país, instituciones, políticos punteros, etc.que lejos de romper con las brechas de desigualdad son funcionales a la principal causa de la misma: El Estado actual.
Dar determinadas sumas de dinero para lavar la consciencia, para comprar respetabilidad social, porque está de moda o procura votos, NO es solidaridad: es caridad en su modalidad más hija de yuta.
La caridad, perfectamente inprovisable y mucho más acorde con al acción propagandística, no requiere grandes complejidades éticas ni controles posteriores porque se perfecciona en el mismo acto de dar. Por eso es inequívocamente conservadora: tiende a preservar las diferencias y a hacer que la solución (aunque sea aparentemente) de los problemas siga dependiendo indefinidamente de los mismas ONGs, personas, o países con sus "ayudas alimentarias".

A la solidaridad ahora la llaman caridad y a la militancia voluntariado. El sistema nos roba las palabras, los conceptos, vaciándolos de contenido político, prostituyéndolos, y utilizando para sus intereses. Esto en Palestina, lejos de ser una perversión inocente del lenguaje esconde tras de sí una estrategia premeditada. Al día de hoy, Palestina es un país absolutamente dependiente de la ayuda externa. Las aportaciones económicas que las diversas instituciones internacionales y particularmente europeas canalizan a traves de Organizaciones No Gubernamentales, que evitan, el colapso humanitario y social de un pueblo ocupado que ve imposibilitada cualquier via de desarrollo de una economia nacional. De esta manera, convierte a Palestina en un proyecto de país absolutamente dependiente de la ayuda externa.
También es importante destacar, que esta cooperación, ayuda económica, caridad (o como quieran llamarlo) está supeditada a una serie de condiciones políticas, lo que convierte esta "caridad" es una herramienta de control político en manos generalmente de occidente.

No quiero pirar para cualquier lado, pero es que hay situaciones que generan bronca. Entonces uno se pone a pensar qué le diría a, por ejemplo, Zapatero cuando les entrega una ayuda alimenticia a Africa, o tantos otros países reconocidos por sus políticas de hambre. Lo malo de pensarlo, es que nunca tendría ocasión de hacerlo, porque nunca me invitarían a una de esas reuniones de alto nivel. No olvidemos nunca: LA CARIDAD SE GESTIONA ENTRE IGUALES.

Mechi do Eyo

domingo, 4 de septiembre de 2011

Relocaando 1


floreciste verde
para mi
en el tono justo
de las cuerdas de tu música
Como              árboles
que se hacen verdes
te enredaste en mi
punto flojo
y me dejaste

          salpicada